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jueves, 2 de febrero de 2012

Un año sin sulfatos, un mes sin siliconas


Antes de nada, me gustaría dejar claro que no estoy en contra del uso de estos ingredientes en productos cosméticos. Los sulfatos son tensioactivos que forman parte de la base limpiadora de muchos cosméticos, más bien la mayoría ya que pocos limpiadores/geles de ducha/champús no llevan Sodium Laureth Sulfate entre los primeros puestos del INCI; hay muchas formas de sulfatos, el mencionado anteriormente es el más suave de todos y por ende el más usado. Pese a lo que proclaman muchas webs ecoparanoicas, el SLS no produce calvicie ni cáncer. Aunque la seguridad de este ingrediente esté más que asegurada a algunas personas no nos sienta del todo bien, en mi caso por problema de picores en el cuero cabelludo y por sufrir de cabello seco o muy seco. Las siliconas son más conocidas, cuantas veces he leído la absurdez de que taponan los poros, asfixian el cabello, no dejan que la piel se regenere, debilitan el folículo piloso... las siliconas no son comedogénicas, en serio. El secreto para que no se acumulen en el cabello o taponen los poros está en la cantidad, exactamente pasa lo mismo con los aceites minerales o vegetales. Recordar que hay varios tipos de siliconas: las no-solubles, que se retiran del cabello una vez se lava con champú; las solubles que se retiran del cabello una vez aclarado con agua y las volátiles que se evaporan del cabello durante las horas posteriores a la aplicación. Al igual que los sulfatos, son totalmente seguras pero a determinados tipos de cabello le sientan mal, en mi caso en exceso me producen encrespamiento pero en su justa medida evitan que se reseque demasiado.


Dejé los sulfatos por casualidad. Hace algo más de una año estaba desesperado por lo seco que tenía el pelo, cuando lo peinaba se rompía con mucha facilidad, todo por culpa de Lush, el sol y el agua del mar. Decidí volver a la marca que ya me salvó una vez: ICON, había pasado un tiempo, el packaging era otro pero no pensé en que lo habían reformulado. Empecé a usar el champú Drench (siliconas no-solubles en concentración muy baja) y a los pocos días mi pelo era otro, a esto también ayudó el aceite India (siliconas volátiles) de la misma marca. Un día me dio por mirar el INCI del champú, más que nada porque en la lista del Foro Vogue salía como libre de siliconas y me extrañaba por la suavidad que dejaba en el cabello nada más aclararlo. Todavía no sabía identificar los sulfatos, afortunadamente en el bote ponía claramente SULFATE-FREE; ICON ha reformulado todos sus productos y ha eliminado los sulfatos. Seguí utilizándolo, los picores desaparecieron y la sequedad también. Pude quitarme de la cabeza el mito de que al no usar sulfatos las siliconas se acumulan, ya que en esa época usaba mascarillas que las llevaban. Aun así, durante todo este año, nunca he logrado desterrar las siliconas de mi rutina capilar... cosa que tampoco me vuelve loco, simplemente es probar por probar. Y es que la clave es dar con los productos adecuados, vamos ningún secreto, aunque es muy difícil. Yo he dado con los míos, aunque hay días mejores y peores, ahora consigo mantener el cabello hidratado de la mañana a la noche y sin encresparse en exceso.


Para empezar lavo y acondiciono con dos productos que compré en iHerb. Son el champú y acondicionador hidratantes de Peter Lamas, a base de soja. El champú hace una espuma muy abundante, limpia genial y no reseca en absoluto; como pasa con este tipo de champús, el pelo queda bastante enredado. El acondicionador tiene una textura muy rica, casi como la de una mascarilla. Desenreda a la perfección e hidrata una barbaridad.


Un par de veces por semana me aplico una mascarilla, actualmente uso dos, según me apetezca en ese momento. Una es la mascarilla reparadora de Moroccanoil, es extremadamente densa pero se aclara muy bien y no deja residuos. Tiene la textura de una manteca cremosa y un perfume muy exótico. Otras veces uso la mascarilla para cabello grueso de Louise Galvin, es la mascarilla que uso cuando estoy fuera (me muevo entre 3 ciudades, varias veces al mes) por eso la compro casi siempre en formato de viaje. Esta mascarilla igualmente es cremosa e hidratante y desenreda muy bien, da muchísimo brillo... pero mucho mucho, sobre todo usando los demás productos de la gama.


Cada noche, estrictamente no todas, me pongo varias gotas de aceite en el pelo. Normalmente uso el Huile Prodigieuse de Nuxe porque se aplica de manera muy sencilla y cunde más que un aceite puro, otras veces me pongo unas cinco gotas de aceite de Argán de Acure (comprado en iHerb) aunque últimamente lo que hago es mezclar ambos aceites. Antes de ponerlos me paso el cepillo limpiador de Marlies Möller, lo uso desde hace varios años. Así limpio cualquier resto del producto de acabado y desenredo el pelo, decir que es un cepillo que puede encrespar bastante.


Y como toque final, cada mañana uso la crema de peinado de Rahua (hablé de ella en esta entrada). Llevo poco más de un mes y no puede gustarme más, es el producto que ha cambiado mi rutina a 100% libre de siliconas. Antes de aplicarla me paso el peine de madera de Marlies Möller, básico desde hace muchos años. Con esta rutina me aguanta la hidratación de la mañana a la noche, todo gracias a esta última crema, ya que antes sólo aguantaba con aceites con siliconas volátiles. Veremos cuanto aguantan los resultados.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Recuperación post-veraniega - Rostro

Por último toca lo que más cuidamos todo el año, el rostro. Acabado el verano es normal notar la piel más seca que en otras temporadas. Debemos distinguir los afecciones de la piel que se suelen confundir entre si, y que se tratan de manera muy diferente.

Deshidratación, hablamos de una falta de agua en la piel, en su interior. Se caracteriza por una sensación de sequedad e inconfort intenso. Pese a que aplicamos aceites la sensación de tirantez permanece y la poca hidratación que podemos recibir se evapora rápidamente.

agua

Para aliviar esta sensación de falta de agua en la piel vamos a optar por fórmulas frescas, algunas sin aceites ya que la deshidratación afecta a todo tipo de piel, incluso a las pieles más grasas.

- Hydra Global de Sisley (110 €). Aporta agua a la piel y previene el envejecimiento prematuro.

- Bi-Sérum “Anti-Souf” de Clarins (49,90 €). El ácido hialurónico multiplica la hidratación de la piel mientras los extractos botánicos refuerzan la barrera cutánea.

- Super Aqua Day de Guerlain (a partir de 70 €). Gracias al extracto de rosa del desierto la piel multiplica sus reservas de agua.

- Tonic Moisture Mist de REN (31 €). Este tónico refresca la piel y la mantiene hidratada todo el día. También puede usarse para fijar el maquillaje.

- All Purpose Aloe Vera Gel de Ole Henriksen (55 €). Se trata de Aloe Vera enriquecido con ingredientes antioxidantes, anti-irritantes y anti-inflamatorios.

- Gel de La Mer (220 €). La versión oil-free de la mítica Crème de La Mer impregna de agua hasta las pieles más deshidratadas, además proporciona antioxidantes y anti-irritantes.

- Moisture Surge Extended Thirst Relief de Clinique (45 €). Este gel cremoso con base de Aloe Vera calma y rehidrata la piel. Su alto contenido en antioxidantes reduce el daño provocado por los radicales libres.

- Masque Frais Hydratant de Nuxe (20 €). Este mascarilla en gel, refresca, hidrata y calma tanto la piel del rostro como la del contorno de los ojos.

- Masque Réhydratant Hydra Life de Dior (40 €). Además de hidratar en profundidad revitaliza el rostro borrando los signos de fatiga.

Le toca el turno a la falta de nutrición, más propia de las pieles con tendencia seca. Se caracteriza por un desorden de los lípidos que se encuentran naturalmente en la piel. Necesitamos aportar ingredientes emolientes a nuestra piel, estos ingredientes no penetran al interior de la piel de la misma manera que los mencionados anteriormente; ahora necesitamos que se queden en la superficie y protejan la piel.

nutrir

- Sérum Skinergetic de Biotherm (55 €). Gracias a su base de glicerina y aceite de oliva la piel recupera poco a poco su barrera de protección natural. Además este sérum revitaliza la piel y tiene un agradable perfume frutal.

- Intensive Skin Supplement de Bobbi Brown (40 € aprox.). Sus extractos botánicos relipidizan la piel y reducen arrugas y manchas. El extracto de uva mejora la luminosidad de la piel y reduce imperfecciones.

- Huile Prodigieuse OR de Nuxe (a partir de 25 €). Esta mezcla de aceites además de restaurar la barrera natural de la piel, aporta un ligero tono satinado y dorado.

- Eternalist Cream de Sensilis (40 €). Relipiliza las pieles más maduras.

- Hydramax + Active Nutrition de Chanel (64 €). El Omega 3 y 6 en conjunto con las ceramidas que contiene esta rica crema produce como resultado una piel hidratada y protegida.

- Huile Santal de Clarins (38,70 €). Este aceite no sólo es un alivio para las pieles más secas, también reduce visiblemente la rojez más persistente.

- Rodin Oil (140 €). Esta mezcla de aceites que hace furor en New York tiene como principal atractivo su rápida absorción, no deja el rosto graso.

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